
Bolivia pidió la salida de la embajadora de Colombia tras las declaraciones de Gustavo Petro sobre las protestas en Bolivia.
El presidente colombiano defendió las movilizaciones como una “insurrección popular” y también pidió a Estados Unidos no atacar a Evo Morales.
Bolivia respondió acusando una posible injerencia en sus asuntos internos y defendió su soberanía diplomática.
Ojo: la medida no rompe relaciones diplomáticas con Colombia, pero sí marca un fuerte choque político entre ambos gobiernos.
¿Fue una decisión correcta o una reacción exagerada?