En una sorpresiva rueda de prensa este jueves 10 de julio de 2025, la asambleísta Jhajaira Urresta anunció su renuncia a la bancada de Revolución Ciudadana (RC). Urresta tomó la decisión luego de que se difundieran supuestos chats donde la presidenta nacional del movimiento, Luisa González Alcívar, la habría calificado de manera despectiva como “tuerta de mierda”. La denuncia generó conmoción al interior de la fuerza política, que se encuentra en plena reorganización tras la expulsión del asambleísta Santiago Díaz.
“La forma en que se refirió a mí es baja, grosera y sin sororidad”, declaró Urresta. En su comunicado, publicado en X a las 12:04, cuestionó duramente el uso de lenguaje discriminatorio y la falta de respeto hacia las personas con discapacidad. Urresta agregó que, a pesar del dolor que representa abandonar el movimiento al que dedicó años, asumía su decisión con la frente en alto, declarándose “asambleísta independiente comprometida con el bienestar del pueblo ecuatoriano”.
En reacción inmediata, Luisa González negó las acusaciones en su cuenta de X, señalando que todo proviene de un montaje: “Para traicionar no hace falta inventar mentiras. Esto nace de la publicación de Sergio Peña”. Además, desafió públicamente a Urresta a presentar los chats con peritos forenses y ofreció entregar sus dispositivos y claves para demostrar la falsedad de los señalamientos. “Las mentiras tienen patas cortas”, remató la dirigente de RC.
El conflicto interno aborda no solo diferencias personales, sino también plantea preguntas sobre la cultura interna del movimiento político. El uso del término “tuerta de mierda”, en caso de verificarse, representa no solo un insulto personal sino una ofensa hacia una condición de discapacidad, lo cual agrava la controversia y coloca a González en una posición delicada ante la opinión pública.
Esta ruptura ocurre en un momento de cierta inestabilidad dentro de Revolución Ciudadana, que recientemente expulsó a Santiago Díaz por presunta violación a una menor y enfrentó cuestionamientos sobre la firma de reformas legales controversiales. La renuncia de una figura como Urresta podría profundizar la crisis interna y abrir una nueva etapa de reconfiguración política para la bancada.
El escenario local y nacional estará a la espera de una audiencia formal de evidencia; mientras tanto, Urresta continúa su trabajo en la Asamblea como legisladora independiente. Las respuestas institucionales dentro de RC, ya sea una investigación interna o una expresión pública de rectificación, serán claves para definir el futuro organizativo y la percepción ciudadana de la agrupación.