En una votación estrecha y cargada de tensiones partidistas, el Congreso de Estados Unidos aprobó este jueves la ambiciosa y polémica ley presupuestaria impulsada por el presidente Donald Trump. La llamada “Ley grande y hermosa”, como la ha calificado el propio mandatario, refuerza su agenda conservadora para el segundo mandato, con medidas que incluyen aumentos masivos en gasto militar, recortes sociales y una campaña intensificada de deportaciones.
La norma fue aprobada por la Cámara de Representantes con apenas 218 votos a favor frente a 214 en contra, tras intensas negociaciones lideradas por el presidente de la Cámara, Mike Johnson, para alinear a los sectores republicanos más escépticos. El Senado ya había dado luz verde al texto el martes, y Trump prevé firmarlo oficialmente el próximo 4 de julio, Día de la Independencia.
El paquete presupuestario incluye 4,5 billones de dólares para extender recortes tributarios, un programa de deportaciones masivas y recortes sin precedentes al sistema de salud pública, especialmente al Medicaid, que podría dejar sin cobertura a unos 17 millones de estadounidenses. También se anticipa el cierre de múltiples hospitales rurales.
Críticos del plan, como el líder demócrata Hakeem Jeffries, denunciaron que se trata de una “redistribución inversa” de recursos, beneficiando a los más ricos en detrimento de los más vulnerables. Jeffries intentó frenar el avance del texto hablando por más de tres horas antes de la votación final.
La aprobación de esta ley consolida el control de Trump sobre el Partido Republicano y fortalece su narrativa electoral, pero también genera una creciente preocupación por el impacto social y fiscal que tendrá en la próxima década. El déficit se estima que aumentará en 3,4 billones de dólares, mientras crece el descontento entre legisladores moderados y ciudadanos afectados.