La deuda del Estado ecuatoriano con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) alcanzó los $27.389 millones hasta mayo de 2025, según cifras oficiales reveladas por el presidente del Consejo Directivo del IESS, Edgar Lama. Esto representa un aumento de más de $3.000 millones en apenas seis meses, ya que en enero el monto era de $24.233 millones. Pese a su crecimiento acelerado, el Gobierno aún no ha planteado un acuerdo de pago claro.
Del total adeudado, cerca de $20.000 millones corresponden al capital y el resto a intereses generados por años de atrasos. Aunque la ley exige que se establezca un plan de pago a 10 años, dicho compromiso aún no se concreta. El plazo para llegar a un acuerdo venció en noviembre de 2024, y desde entonces las conversaciones se han prolongado sin resultados concretos. De no lograrse una conciliación, la normativa establece que el IESS debe acudir a instancias legales.
La deuda equivale al 27% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y representa más del 75% del presupuesto general del Estado de este año. Para cubrir sus operaciones, el IESS requiere más de $10.000 millones anuales, de los cuales más de $7.000 millones se destinan al pago de pensiones y unos $2.000 millones al sistema de salud.
Según estimaciones, solo en 2025 el Estado debería transferir más de $2.700 millones para cumplir con el aporte del 40% al fondo de pensiones. Si se suman otros compromisos y una parte proporcional del pago de la deuda, el monto total superaría los $5.400 millones al año, algo que economistas consideran insostenible en el actual contexto fiscal.
Mientras tanto, la situación financiera del IESS sigue empeorando y millones de afiliados enfrentan incertidumbre sobre la sostenibilidad de sus pensiones y servicios médicos. La falta de acción por parte del Gobierno aumenta la presión sobre un sistema que ya da señales de desgaste estructural.