En un anuncio sorpresivo realizado fuera del habitual calendario de ruedas de prensa, la vocera del Gobierno ecuatoriano, Carolina Jaramillo, presentó este jueves un ambicioso plan de reestructuración estatal que contempla la fusión de ministerios y el despido de 5.000 funcionarios públicos. Las medidas forman parte del plan de eficiencia administrativa impulsado por el presidente Daniel Noboa, con el que se busca modernizar la gestión pública.
El plan se sostiene sobre tres ejes principales: una evaluación permanente de los servidores públicos, oportunidades laborales para jóvenes interesados en ingresar al sector estatal y la reorganización ministerial. A pesar de que los detalles logísticos, como fechas de implementación o nombres de ministros ratificados, aún no se han especificado, el Ejecutivo dejó clara su intención de avanzar con celeridad.
Entre las medidas más contundentes está la reducción del número de ministerios de 20 a 14, lo que implicará despidos adicionales aún no cuantificados. Los funcionarios que serán desvinculados actualmente se desempeñan en áreas administrativas de diversas carteras y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Noboa justificó la decisión afirmando que se eliminarán cargos que “obstruyen” el funcionamiento del Estado.
El Gobierno excluyó de esta primera ola de despidos a sectores considerados esenciales, como educación, salud y seguridad. Paralelamente, y en un intento por renovar la burocracia, se anticipó la apertura de concursos para jóvenes, aunque sin fechas ni cifras oficiales sobre el número de vacantes disponibles.
Finalmente, el Ejecutivo aclaró que los despidos anunciados no están relacionados con la recién aprobada Ley de Integridad Pública, que establece evaluaciones semestrales para los empleados estatales. La aplicación de esa norma seguirá su curso por separado, en un contexto de transformación institucional que el Gobierno considera urgente.