Ante la grave escasez de agua potable que afecta a seis parroquias del sur de Quito, el Gobierno Nacional anunció la instalación de tres plantas potabilizadoras portátiles en coordinación con la Cruz Roja y el Ministerio del Ambiente. La vocera presidencial, Carolina Jaramillo, informó este lunes 14 de julio que las plantas estarán operativas en un plazo máximo de 48 horas, con capacidad para producir hasta 90.000 litros de agua diarios, beneficiando a unas 120.000 personas.
La medida responde a los cortes del servicio ocasionados por la obstrucción del sistema de conducción Mica-Quito Sur, afectado por un deslave que dañó la línea de transmisión de agua cruda. Mientras los trabajos municipales continúan, el Ejecutivo ha activado un plan de distribución mediante tanqueros y puntos comunitarios para garantizar el suministro básico a la población.
“Estamos entregando agua segura frente a la acción tardía del Municipio de Quito”, declaró Jaramillo, subrayando que la intervención del Gobierno busca mitigar una crisis que ha dejado sin agua a escuelas, centros de salud y miles de hogares. Las plantas cuentan con bombas, filtros y sistemas de cloración que permiten tratar grandes volúmenes de agua en zonas de difícil acceso.
En respuesta, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, aseguró que el Municipio no ha recibido apoyo del Gobierno central y que los equipos de EPMAPS trabajan en condiciones extremas, incluso a temperaturas bajo cero, para restablecer el sistema dañado. Estimó que el servicio podría normalizarse hacia el sábado 19 de julio.
Mientras tanto, la demanda de agua supera la capacidad de distribución existente. La emergencia ha generado tensiones entre el Gobierno central y la Alcaldía, en un contexto donde la ciudadanía exige soluciones rápidas y sostenibles para asegurar el acceso al agua, un derecho básico fundamental.