En una comparecencia ante la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional, Daniel Salcedo señaló directamente a Xavier Jordán, Ronny Aleaga, Naim Massuh y otros actores ligados al escándalo de corrupción hospitalaria como los presuntos autores intelectuales del asesinato de Fernando Villavicencio. Según Salcedo, el exlegislador y periodista fue “silenciado” porque sus investigaciones ponían al descubierto un sistema que desviaba fondos públicos de hospitales hacia campañas políticas.
Salcedo afirmó haber sido parte de esta estructura, en la que actuaba como intermediario entre los hospitales y los proveedores de insumos médicos, junto a Xavier Jordán, quien actualmente se encuentra prófugo por el caso Metástasis. “Con Jordán hicimos dinero en los hospitales”, dijo, asegurando que esos recursos también fueron utilizados para financiar actividades de la Revolución Ciudadana, aunque admitió que no posee pruebas concretas.
Además, reveló que su propia vida estaría en riesgo. Según su testimonio, existe un plan para asesinarlo con un precio de USD 300 000, supuestamente financiado con dinero del mismo entramado de corrupción. “No tengo miedo”, advirtió, pese a no sentirse seguro en la Cárcel 4 de Quito, donde cumple una condena por delitos relacionados.
La comparecencia generó tensiones en el Legislativo. El presidente de la Comisión, Ferdinan Álvarez, recordó que la mesa no es una instancia judicial y pidió cautela con la información revelada. Desde el correísmo, la asambleísta Ana Herrera calificó la intervención de Salcedo como una “cortina de humo” para desviar la atención del caso Progen, otro escándalo de corrupción que salpica a altos funcionarios.
Salcedo, por su parte, se comprometió a entregar en diez días documentación que, según él, probaría cómo operaba el esquema de corrupción en el sistema de salud pública, con nombres, contratos y operadores clave como Juan Carlos Gómez y Juan Pablo Jaramillo, presunto exchofer del narcotraficante Leandro Norero. La Fiscalía sigue de cerca estas declaraciones.