Cinco figuras destacadas del correísmo enviaron la semana pasada una carta a Rafael Correa en la que solicitan una reunión para dialogar sobre una renovación profunda de la Revolución Ciudadana (RC). La misiva, que se hizo pública este miércoles, fue suscrita de forma anónima pero corresponde a los prefectos Paola Pabón (Pichincha), Marcela Aguiñaga (Guayas), Juan Cristóbal Lloret (Azuay), Leonardo Orlando (Manabí) y al alcalde de Quito, quienes expresan su preocupación por la actual situación del movimiento político.

El tono de la carta refleja cercanía y compromiso con Correa y su proyecto, pero no evita señalar críticas al liderazgo vigente, en particular al que ejerce Luisa González. Los dirigentes alertan que la Revolución Ciudadana atraviesa una crisis profunda, caracterizada por una desconexión con la ciudadanía y una falta de cohesión interna que amenaza la estabilidad del movimiento.

Esta crisis se agrava en un contexto convulso para el correísmo, marcado por el encarcelamiento del asambleísta Santiago Díaz por el caso de abuso sexual a una menor, así como por la salida de varios miembros del bloque legislativo y la renuncia pública de la asambleísta Jhajaira Urresta, quien acusó directamente a González y a Correa de falta de respaldo y maltrato.

Los firmantes de la carta aseguran que su intención no es fracturar el movimiento, sino rescatar su rumbo y dignidad para que vuelva a ser un referente de esperanza para Ecuador. Por ello, hacen un llamado a Correa a retomar las virtudes originales de la Revolución Ciudadana y proponen un diálogo abierto, propositivo y constructivo, argumentando que “callar sería traicionar”.

En un gesto de prudencia, los dirigentes evitan abordar públicamente casos de corrupción o escándalos, enfocando su crítica principalmente en el liderazgo actual. Hasta el momento, Rafael Correa no ha respondido a estas exigencias ni se ha pronunciado en sus redes sociales sobre la carta. La reacción del expresidente será clave para definir el futuro del movimiento.