La economista María Conde Cajas fue designada como nueva Viceministra de Hidrocarburos desde el 10 de julio de 2025, de acuerdo con la declaración patrimonial ingresada en la Contraloría General del Estado. Con apenas 28 años, Conde asume uno de los cargos más sensibles del sector energético, en reemplazo de Guillermo Ferreira, quien estuvo al frente de esa área durante diez meses.

Conde, quien cuenta con estudios en el London School of Economics, tiene experiencia en la formulación de políticas públicas y en gestión institucional. Ingresó al sector público en enero de 2024 y, aunque su trayectoria en el ámbito petrolero ha sido breve, ya se había desempeñado como delegada del presidente Daniel Noboa ante el Directorio de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH), hasta el mismo día de su nombramiento como viceministra.

Además, ha ocupado roles clave en diversas instituciones estatales: fue Subsecretaria General de Acción Estratégica en el Gobierno Nacional, coordinadora nacional del IESS en el área de salud, y ha representado al Ejecutivo en los directorios de entidades como la Empresa Pública de Comunicación del Ecuador, Correos del Ecuador en liquidación, y la Corporación del Seguro de Depósitos.

Conde llega al cargo en un momento crítico para el sector petrolero ecuatoriano. El país enfrenta una caída del 80 % en la producción de crudo, producto de la suspensión de operaciones en los principales oleoductos, el SOTE y el OCP, debido al avance de la erosión regresiva del río Coca, fenómeno que ha comprometido la infraestructura energética de la Amazonía y obligado al Gobierno a declarar una emergencia en la zona.

Otro tema que heredará la nueva funcionaria es la evaluación del polémico proyecto de construcción de una refinería en Santa Elena, impulsado por su antecesor en alianza con MV Refinerías, filial de la estadounidense DLR Refineries. El avance y viabilidad del plan, que ha despertado tanto expectativas como dudas en sectores técnicos, será una de las decisiones claves en su gestión.

La llegada de Conde Cajas marca una apuesta del Gobierno por una generación joven y tecnocrática para enfrentar los desafíos estructurales del sector hidrocarburífero, en medio de tensiones sociales, incertidumbre fiscal y la creciente presión por diversificar la matriz energética del país.