Este martes 15 de julio, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional instaló la primera planta potabilizadora móvil para atender la emergencia sanitaria provocada por la escasez de agua potable en el sur de Quito. La crisis, que ya se extiende por seis días, ha dejado a miles de familias sin acceso a este servicio básico, tras la rotura de la línea de transmisión La Mica.

Desde el parque Nueva Aurora, donde ya operan dos de las tres plantas gestionadas en conjunto con la Cruz Roja, la ministra de Energía y presidenta del COE Nacional, Inés Manzano, criticó la falta de respuesta del Municipio capitalino. Aseguró que, pese a múltiples solicitudes, la Alcaldía no ha entregado un plan de emergencia ni informes técnicos que expliquen lo ocurrido. “Como no ha habido comunicación veraz y oportuna, nosotros hemos intervenido”, afirmó.

Las plantas potabilizadoras utilizan el agua de una vertiente natural que ha abastecido informalmente a la comunidad durante más de tres décadas. Manzano aclaró que la fuente no será cerrada, pese a que parte de su administración corresponde al Municipio. “Esto es un parque nacional, y la fuente es natural, por eso la maneja el Ministerio de Ambiente”, explicó.

Aunque las plantas móviles producen hasta 3.000 litros de agua por hora y se sumaron 10 tanqueros para abastecer sectores críticos como Chillogallo, Quitumbe, La Ecuatoriana y Lucha de los Pobres, los vecinos aseguran que la ayuda aún es insuficiente. En varias zonas, los tanqueros no llegan o no alcanzan a cubrir la demanda, afectando gravemente a escuelas, guarderías y hogares numerosos.

Mientras tanto, el Municipio de Quito continúa con los trabajos de reparación en La Mica y prevé restablecer el servicio el sábado 19 de julio. En una rueda de prensa, el alcalde Pabel Muñoz afirmó no haber recibido contacto directo con el Gobierno para coordinar acciones conjuntas, aunque reconoció que dicha cooperación sería “bienvenida” y necesaria.