Ecuador logró concretar una nueva línea de crédito con China por USD 600 millones, destinada principalmente al financiamiento de proyectos en el sector energético. Así lo confirmó la canciller Gabriela Sommerfeld en una entrevista concedida a Radio Quito el pasado 30 de julio, tras la reciente visita oficial del presidente Daniel Noboa y parte de su gabinete a Pekín. La diplomática destacó que estos recursos están orientados a fortalecer la generación y transmisión de energía eléctrica, en un momento clave para la inversión pública.
La gestión se enmarca en una estrategia más amplia de acercamiento con socios internacionales, en busca de financiamiento externo para sostener proyectos estratégicos del Estado ecuatoriano. Sommerfeld precisó que esta línea de crédito se suma a otros USD 400 millones obtenidos por parte del Ministerio de Energía, como parte de los esfuerzos para diversificar las fuentes de recursos sin comprometer el equilibrio macroeconómico.
En paralelo, la canciller también abordó las negociaciones comerciales con Estados Unidos, en el contexto de la reciente imposición de aranceles del 15% a productos ecuatorianos por parte del Gobierno estadounidense. Sommerfeld indicó que Ecuador ha sido uno de los primeros países en dialogar con Washington sobre este tema y que las gestiones lideradas por el Ministerio de la Producción, con apoyo de la Cancillería, han concluido. “Estamos a la espera del resultado final en agosto”, dijo.
El acuerdo con China también adquiere relevancia por su posible influencia en el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que recientemente aprobó un desembolso inmediato de USD 600 millones y amplió a USD 4.000 millones el programa de crédito para Ecuador. Sommerfeld recordó que China tiene un asiento en el directorio del FMI, lo que podría facilitar decisiones futuras de apoyo financiero.
Estos avances reflejan una estrategia del Gobierno de Noboa para mantener el flujo de liquidez en el país sin recurrir exclusivamente a los mercados de deuda tradicionales, mientras navega un escenario internacional complejo, marcado por tensiones comerciales y limitaciones fiscales internas.