El riesgo país de Ecuador continúa en descenso y este 3 de julio alcanzó los 797 puntos, su nivel más bajo desde junio de 2022. El dato, registrado por el Banco Central del Ecuador (BCE), marca un hito en la recuperación de la confianza de los mercados internacionales en la estabilidad económica del país.

Este indicador, calculado por J.P. Morgan a través del Emerging Markets Bond Index (EMBI), mide la percepción sobre la capacidad de un país para cumplir con el pago de su deuda externa. Mientras más alto es el riesgo país, mayor es la incertidumbre y más costoso resulta acceder a financiamiento internacional.

La tendencia a la baja ha sido sostenida desde la segunda vuelta electoral del pasado abril, cuando el índice superaba los 1 800 puntos. Desde entonces, ha venido disminuyendo progresivamente, influido por la asunción del presidente Daniel Noboa y la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el FMI, lo que generó señales positivas para los inversionistas.

La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, ha atribuido esta mejora a las políticas de disciplina fiscal, el cumplimiento de compromisos con organismos multilaterales y la reactivación de relaciones financieras internacionales. Según la funcionaria, esto permite reducir los costos del endeudamiento para obras de desarrollo y abre la puerta a nuevas inversiones.

Además de ser un indicador financiero, el riesgo país actúa como un termómetro de la confianza en la gestión política y económica. Su reducción no solo beneficia al Estado, sino también al sector privado, al facilitar el acceso a crédito externo en mejores condiciones, lo que impulsa proyectos productivos y fortalece la estabilidad macroeconómica.